El conflicto de Huamuxtitlán

Huamuxtitlán arde, y se está convirtiendo en un polvorín peligroso.

El motivo lo justifica, o más bien justifica el fin y no quizás los medios.

Creo que se debe ser muy cuidadosos de no contaminar con intereses políticos o de otro tipo un movimiento que busca justicia por el dolor de perder a dos jóvenes.

Dicen los que saben que la segunda etapa al perder a un ser querido es buscar culpables, -la primera es no creerlo- y en esa búsqueda de encontrarlos se puede acusar sin fundamento.

También suele suceder que se aprovecha de éstos movimientos de la gente para infiltrar deliberadamente otros intereses.

Ojalá que Huamuxtitlán encuentre pronto solución que satisfaga a los que luchan por justicia y por evitar que algo tan brutal vuelva a suceder para que siga siendo el municipio símbolo de la Cañada productiva y generosa con gente cálida y sincera que siempre les ha caracterizado.