El riesgo de comprar frutas cortadas

Los melones, las papayas y las sandías son frutas deliciosas, nutritivas y refrescantes. Sin embargo, debido a su gran tamaño, los supermercados y los tianguis acostumbran a venderlas partidas a la mitad o en rebanadas.

Esta práctica nos ahorra espacio al momento de hacer el mandado pero podría aumentar el riesgo de una intoxicación alimentaria provocada por bacterias como la salmonela, la listeria o el E. coli.

A continuación te contamos cuáles son los peligros de comprar frutas cortadas y cómo prevenirlos.

Las frutas se pueden contaminar de bacterias durante su producción, transporte o almacenamiento, señala el portal informativo del gobierno de Madrid. Es decir, puede ocurrir desde la cosecha, en los supermercados, en tianguis o dentro de tu hogar.

Cuando las cortamos o pelamos, los patógenos se pueden transferir a la parte comestible de la fruta. Esto ocurre si los alimentos se manipulan con las manos sucias o tienen contacto con superficies y utensilios contaminados.

Según la Universidad Estatal de Michigan, bacterias como el E. coli se adhieren al cuchillo desde la cáscara de los melones sucios y contaminan las rebanadas en cada corte. Una vez ahí, los microorganismos tienen suficientes nutrientes para crecer.

Además, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria informó que la salmonela se extiende con mayor rapidez en los melones cortados conservados a temperatura ambiente.

En 2018, 77 estadounidenses sufrieron de intoxicación alimentaria después de comer melón y sandía precortados. Los alimentos estaban contaminados con salmonela y causaron la hospitalización de 36 personas.

Aunque las frutas y verduras precortadas son prácticas, el Consejo de Consumidores de Carolina del Norte explica que no hay manera de garantizar que se preparen en un ambiente limpio. Por este motivo, se recomienda adquirir los alimentos enteros.

En caso de que tengas la necesidad de comprar este tipo de productos, escoge frutas refrigeradas a menos de cuatro grados Celsius, no a temperatura ambiente. El Sistema Universitario Texas A&M sugiere que, si están dentro de un envase, evites los productos con empaques rotos o abiertos. Revisa la fecha de caducidad antes de ponerlo en tu carrito.

Cuando llegues a tu casa, refrigéralos de inmediato. Es importante que los cubras bien y los coloques lejos de la carne cruda para evitar la contaminación cruzada.

Si compras frutas y verduras cerradas, observa que no tengan magulladuras. Lávalas con agua antes de comerlas, pelarlas, córtalas o cocinarlas. De esta manera, las bacterias no se transferirán a la parte comestible.

El Consejo de Consumidores de Carolina del Norte aconseja que talles los melones, sandías o pepinos con un cepillo limpio antes de cortarlos. De preferencia, mantén las frutas enteras hasta que vayas a consumirlas para que no se echen a perder.

Una vez rebanadas, la Universidad Estatal de Michigan recomienda meter la fruta en el refrigerador y que no permanezca a temperatura ambiente durante más de dos horas. Siempre lávate las manos antes de tocar los alimentos, así como tus utensilios de cocina.