No sirve continuar diciendo que los problemas son herencia del “PRIAN”

A un año de la gran victoria contra el viejo régimen no sirve continuar diciendo que los problemas nacionales son herencia del neoliberalismo del “PRIAN”.

Varios temas considerados como emblema del viejo régimen se han convertido en políticas del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. En efecto, más de 30 millones de electores votaron por regresar a los cuarteles a las fuerzas armadas y poner fin a la “guerra de Calderón y Peña Nieto”.

El gobierno de la cuarta transformación hizo todo lo contrario. Usando toda su inmensa fuerza en el Congreso de la Unión y los congresos locales consiguió la aprobación casi unánime de la Guardia Nacional, ese extraordinario “acuerdo” se logró “sumando” (aún no sabemos cómo) a toda la partidocracia. Además de crear esa Guardia Nacional integrada por militares en todos sus niveles, ahora se está empleando en la persecución a los migrantes.

Si era absurda la “guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado”, con varios centenares de miles de personas muertas, decenas de miles desaparecidas y miles de fosas clandestinas, ese crimen de lesa humanidad, considerado por Calderón como “daños colaterales”, ahora está comenzando una guerra contra migrantes que puede ser terrible.

El Presidente dio un giro de 180 grados cuando ofreció a la caravana de octubre de 2018 empleo y respeto a sus derechos humanos y ahora ha “sellado” las fronteras sur y norte, con saldos dramáticos como la imagen del padre y su hija muertos en el intento de cruzar el río Bravo.

Aunque ha recibido varias felicitaciones de Donald Trump y mediante la aceptación de su ultimátum obtuvo un breve periodo de gracia, ha colocado al país bajo la arbitrariedad del gobierno gringo, que puede hacer lo que le venga en gana cuando se venza ese plazo obtenido mediante el chantaje y la ominosa sumisión del gobierno mexicano, presidido por López Obrador.

El “discurso contra el neoliberalismo” se ha convertido en su aplicación ortodoxa, mediante la llamada austeridad republicana, que ha realizado ajustes para despedir a decenas de miles de personas, cancelar programas en varios ramos como guarderías, Conacyt, Cultura, IMER, Notimex y otros. La gente votó contra el neoliberalismo y el gobierno de la 4T lo está aplicando a machetazos. Los compromisos contra proyectos agresivos contra el medio ambiente y los pueblos originarios se tiraron a la basura.

Ahora se impulsan por doquier hidroeléctricas, el Tren Maya, la refinería en Dos Bocas, el aeropuerto en Santa Lucía y el desdén ante el sargazo en el Caribe. El combate a la corrupción se convirtió en una política de impunidad, bajo el lema de los militares argentinos “punto final”.

El saqueo de cientos de miles de millones de dólares, la gran estafa, no ha conseguido un solo caso de castigo para esos estafadores. La histórica victoria del 1 de julio de 2018, obtenida por más de 30 millones, bajo el liderazgo indiscutible de AMLO, está punto de naufragar bajo su presidencia.

La decadencia nacional es una triste realidad bajo la cuarta transformación y aunque ésta heredó un desastre del PRIAN, eso no exime al gobierno. Si fue posible esa gran victoria, hace un año, seguramente se podrá frenar el rumbo restaurador actual.