Nos convertiremos en dioses inmortales

Actualmente, los científicos que se ocupan de estudiar este fascinante asunto están de acuerdo en que, en unos cien años, la humanidad dará un gran salto y alcanzará el tipo I. A partir de entonces, a un ritmo de desarrollo como el actual, tardaremos unos 2.000 años en pasar a la siguiente fase. Aunque pueda parecer mucho tiempo, en la escala temporal del universo es un suspiro.

Si la raza humana logra sobrevivir a los múltiples peligros que la acechan (guerras nucleares, desastres naturales, meteoritos, escasez de los recursos del planeta, etc.), en 6.000 años seremos auténticos dioses inmortales. Tendremos la capacidad de manejar a nuestro antojo el espacio-tiempo, con lo que nos convertiremos en seres inmortales y podremos existir sin la necesidad de un cuerpo físico.

“Seremos auténticos dioses inmortales, con la capacidad de manejar a nuestro antojo el espacio-tiempo”

Los científicos advierten que el momento más trascendente y peligroso de cualquier civilización es el paso de tipo 0 al tipo 1, justo la época que estamos viviendo ahora. El éxito o no de esta transición planetaria definirá si nos seguimos desarrollando durante la eternidad o perecemos víctimas de nuestros propios errores. Afán desmedido de dominación, fundamentalismos o la incapacidad para aplacar nuestros instintos salvajes son algunos de los problemas que nos llevan a la perdición.

 

Huir a otro Sistema Solar

Si alcanzamos el estadio I, sólo será cuestión de tiempo que nos convirtamos en un tipo II. En ese momento seremos capaces de manipular el clima a nuestro albur, evitando los períodos glaciares o los producidos por el calentamiento global. Podremos acabar con cualquier meteorito que se acerque de forma peligrosa a la Tierra y, en caso de que no pudiéramos encarar un grave problema planetario, podremos huir a otro mundo o sistema estelar.

Durante los siglos o milenios que sigamos en el estadio I habrá que enfocar nuestros objetivos científicos, educativos e industriales hacia la exploración espacial. Esto comportará que las divisiones nacionales desaparezcan, al igual que los conflictos entre pueblos. Entonces, las tensiones por motivos ideológicos y religiosos ya no tendrán demasiado sentido.

Una civilización tipo II puede colonizar todo el sistema solar e incluso otras regiones estelares, y la III habrá explorado la galaxia entera, construyendo bases permanentes en infinidad de puntos. Una forma de hacerlo sería mediante pequeños robots espaciales que se podrían replicar a sí mismos, e incluso construir fábricas en cualquier planeta. Esto permitiría crear máquinas con la capacidad de levantar ciudades con las aptitudes necesarias para que los seres humanos puedan sobrevivir.

Por: Miguel Pedrero