Escribir por y para la transformación

Escribir es una de las formas de comunicación más útiles; a través del lenguaje escrito emitimos mensajes, registramos ideas y dejamos plasmado un contenido. Escribir es una de las maneras de transmitir información comúnmente utilizada por todas y todos, y se puede destacar que con el medio escrito se logra alcanzar a muchos destinatarios/as, haciendo que el mensaje trascienda a los espacios físicos y de tiempo, pues es un sistema de comunicación a través de signos gráficos, transcritos o impresos que perdura, lo que facilita su comprensión en cualquier momento. Desde una carta, un recado, un correo electrónico, un ensayo académico, un currículum, un plan de negocios hasta un informe científico, la escritura juega un papel fundamental en nuestra vida personal y profesional. Pese a su importancia, pues la escritura ha llegado a ser algo elemental en nuestra vida, ya la usamos casi en automático, sin valorar realmente su trascendencia, y aún más, sin dimensionar que podemos utilizarla a nuestro favor y en beneficio del resto de las personas.

Salvador García, Coordinador del Centro de Escritura del Tecnológico de Monterrey, Campus Cuernavaca, aportó sobre la escritura, que su importancia radica no solo en su función de comunicar, sino en que los textos escritos evidencian diversas características del autor o la autora: «Es como si se tratara de una huella digital, lo que cada uno escribe expone nuestras virtudes, pero también nuestras carencias tanto de formación, como culturales». La escritura, junto a la lectura, son las dos herramientas más poderosas que podemos brindar a niñas y niños para cimentar las bases de su desarrollo cognitivo, y resultan vitales para desarrollar diversas aptitudes humanas, como la atención, la concentración, la memoria, la organización y la metodología.  La escritura, según especialistas, es el precursor del aprendizaje. Sin el desarrollo psicomotor esencial que se asocia con la escritura, niñas y niños tendrían una menor capacidad de asimilar las asignaturas y el material de estudio.

Y si a nivel individual es fundamental aprender a escribir, a nivel social hace falta valorar, dimensionar y apreciar la escritura como una vía de difusión, pero también, como un garante de las libertades y derechos más elementales de todo ciudadano y ciudadana. En nuestro contexto, hasta hace muy poco tiempo, las lecturas profundas y críticas solo las hacían las y los especialistas, y la escritura creativa, de opinión, de divulgación, era un acto reservado para especialistas en alguna ciencia o disciplina, para periodistas o literatos, que “saben escribir y lo que hay que escribir”. Y aun cuando prevalece que la mayor parte de las y los ciudadanos (en muchas ocasiones con títulos universitarios, incluso) leen a medias y menos aún escriben, debido a que (como se refleja en estudios llevados a cabo por organismos internacionales) la lectura está a la baja y la escritura tiene, cada vez, un valor social menor. En este momento todas y todos tenemos la posibilidad de asumir que podemos y debemos escribir por y para la transformación. Para transformar nuestra historia, debemos valorar que, en la escritura, quien refleja sus ideas sobre una hoja o una pantalla en blanco, debe partir de sus conocimientos previos y de su experiencia, para configurar una imagen propia de la realidad. Para llegar a ello, no basta con repetir las reglas gramaticales como si fueran “mantras escriturales”, pues se demanda estar informado/a sobre aquello que queremos escribir, organizar coherentemente nuestras ideas, seguir un esquema lógico de pensamiento y asegurarnos de que, con esto, podemos cumplir el propósito de explicar o persuadir sobre un asunto, a quien nos lea. Para lograrlo, resulta fundamental que las y los docentes fomenten desde las aulas estos procesos, para desarrollar las habilidades de comunicación escrita, así como que, desde los hogares fomentemos la curiosidad y la disciplina intelectuales.

Ahora bien, a pesar de que no todas las personas cuentan con habilidad para la escritura, se puede desarrollar a través de ciertos hábitos que permiten mejorar su calidad. El buen manejo de la escritura puede estar al alcance de quien se lo proponga y dice mucho de nuestra capacidad de comunicación. Las y los mexicanos debemos ser críticos, reflexivos y defensores/as de los derechos humanos, y a su vez participar de forma decidida y congruente en el desarrollo y progreso de nuestra nación. Escribir es una de las herramientas más eficaces a las que podemos recurrir para plasmar nuestras ideas y difundirlas. Carlos Fuentes enfatizó que un escritor nombra al mundo y le da voz al ser humano… es un honor y un verdadero compromiso, por ello, escribir por y para la transformación.

Por Alejandra Salgado